
La Organización Europea de Prospección Responsable, tras solicitar audiencia a la Ministra de Cultura francesa, recibió una invitación para acudir al Ministerio de Cultura y reunirse con los responsables encargados del patrimonio. Este encuentro permitió presentar la labor de la organización en materia de tutela de la detección de metales, así como los proyectos previstos para los próximos años.
Este encuentro también fue la ocasión de recordar por qué es esencial tutelar la práctica de la detección de metales, no solo para la protección del patrimonio, sino también para que esta actividad pueda ejercerse dentro de un marco legal, reconocido y valorado.

Tarjeta de agradecimiento dirigida al Ministerio de Cultura por Sandra Chiha, Presidenta de la OEPR, y su equipo, con motivo de esta invitación.

El equipo de la OEPR frente al Ministerio de Cultura, el día de la invitación.
Fue con orgullo que la Organización Europea de Prospección Responsable acudió al Ministerio de Cultura, en París, tras su solicitud dirigida a la Ministra de Cultura. Aunque la organización no fue recibida personalmente por la Ministra, sí fue invitada a reunirse con los responsables de los asuntos relacionados con el patrimonio — un reconocimiento institucional importante para una asociación joven comprometida con estas cuestiones.
Esta visita permitió presentar de forma concreta la labor de la OEPR: la tutela de la detección de metales mediante la formación, la sensibilización de los prospectores hacia la declaración sistemática de sus hallazgos, y la voluntad de convertir esta práctica en un colaborador reconocido de la protección del patrimonio, en lugar de una actividad al margen de las instituciones. Los intercambios también trataron sobre las perspectivas de evolución de la normativa y sobre el papel que podrían ocupar, en el futuro, detectoristas formados y tutelados junto a los servicios arqueológicos.
Un momento destacado en el recorrido de la organización, que el equipo de la OEPR quiso compartir con todos sus socios y simpatizantes.
Si bien la preservación del patrimonio histórico y arqueológico sigue siendo la prioridad absoluta de la OEPR, una tutela clara de la detección de metales presenta también otros beneficios para la sociedad.
Un marco definido garantiza que cada hallazgo de interés histórico o arqueológico sea comunicado, estudiado y preservado, en beneficio de todos.
Al salir de la zona gris, la detección de metales gana legitimidad e imagen, en beneficio de los prospectores respetuosos con las normas.
Los detectoristas formados y tutelados pueden, en ciertos contextos, colaborar con las investigaciones llevadas a cabo por las autoridades.
Una práctica tutelada puede contribuir a la localización y descontaminación de terrenos con residuos o restos metálicos enterrados.